Hipnosis Miedo? Una vez más lo venció

Una vez más, ¡la Hipnosis venció al Miedo!

Hipnosis miedo

Hace dos veranos trabajé en un campamento multiaventura para jóvenes en Alcántara, provincia de Cáceres. Entre las actividades que hicimos, me toco dirigir un taller de Acrosport (figuras con el cuerpo en grupos). En este momento sucedió algo que dejó a mis compañeros con la boca abierta.

¿Hipnosis? ¿Miedo? Esta vez la hipnosis venció al miedo

Había una niña con un pánico terrible a caerse haciendo la actividad pese a que las figuras eran sencillísimas. Y no solo no subía sobre los compañeros, sino que tampoco quería estar sujetándolos desde abajo (donde ya no hay caída).

Aún con todo, esta niña aceptó participar en la actividad y experimentarlo por sí misma. Nadie esperaba que el miedo de la niña se manifestase a través de una crisis de ansiedad. Lloraba sin parar y le costaba respirar. Dejé a un par de compañeros con el grupo y me llevé a la niña a otra parte. Le dije con un tono tranquilizador y cómplice: “Ya puedes tranquilizarte, nadie te va a obligar a hacer esto. El taller es para divertirse, y si a ti no te divierte, no pasa nada; no lo haces y tan contentos. Ahora estás dejando de llorar y estás respirando con más calma cada vez”.

Automáticamente su ansiedad se redujo visiblemente. Me explicó que le daba mucho miedo y que por eso se ponía tan nerviosa. El hecho de no poder hacer la actividad como los demás, hacía que se sintiera peor y se sumaba al miedo para crear esa ansiedad.

Mi pregunta fue clara: “¿Qué haría falta para que te sintieras mejor?”. Ella dijo que lo suyo sería no tener miedo a hacer algo tan sencillo. El miedo la estaba paralizando e impidiendo que se divirtiese con sus amigos.

“Muy bien, pues acabemos con ese miedo. ¿Cómo? Pues vas a ver…” La llevé a un sencillo estado de relajación con la inducción de las manos pegadas con dos objetivos:

  • Para demostrarle que su imaginación tenía más poder que cualquier cosa, incluido el miedo.
  • Para terminar de quitar su ansiedad que, de seguir ahí, impediría lo que haríamos a continuación.

“Ahora, solo hasta donde tú quieras avanzar, vamos a hacer la figura número uno que es sencillita. Yo voy a estar todo el rato contigo y vas a ver que cuantas más figuras haces y más difíciles son estas, mejor te encuentras y más alegre te sientes”. Con estas sencillas palabras, la niña hizo las tres figuras sin problema, a su ritmo y evidenciando que con cada nuevo avance se iba sintiendo más segura.

Esto último fue lo que vieron mis compañeros. No entendían como la niña había pasado de un ataque de ansiedad a reírse con los amigos mientras hacía lo que más miedo le daba.

Mientras dormían los niños en sus habitaciones, esa misma noche les di una explicación y les hice una demostración del poder la hipnosis al resto de los monitores. Nos reímos tanto y tan fuerte que se acercaron unos niños al salón para regañarnos… Ups 😉

¿Qué te ha parecido ésta anécdota?, ¿Qué habrías hecho en este caso?, ¿Tienes alguna historia parecida?


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